domingo, 21 de noviembre de 2010

Memorias de Septiembre-Octubre

Un papel y un boli, fue todo lo que necesité ese día tres de octubre para expresar lo que sentía por la entonces persona más importante de mi vida. Me complace decir que verdaderamente he querido alguien, que me llegue a enamorar, aunque mas tarde fuera de la persona equivocada, es igualPor eso, me gusta encontrarme pequeños textos escritos hace más de un mes, olvidados en cajones de mi habitación, con palabras preciosas, sentimientos sinceros... Textos como estos:


'' Solo quiero sentirme querida por ti, que borres conmigo las palabras de te quiero, que las desgastes de tanto decírmelo al oido, o gritarlas a los cuatro vientos, o incluso ponérmelos en mensajes, porque aunque lo sepa, me gusta escucharlo una y otra vez de ti. Quiéreme. Quiéreme siempre. Quiéreme por la noche cuando te acuestes, por la mañana cuando te levantes. Dame una ración de besos, de esos que tanto me gustan porque me los das TÚ. Abrázame fuerte, como si fuera el ultimo abrazo que me dieras. Haz que te sienta, que se rozen nuestros cuerpos. Dime al oído que me quieres, que soy la única y que nunca antes has querido a nadie hasta que llegué a tu vida. Dame uno de tus cálidos besos. Haz deslizar tus labios por mi cuello. Haz que sienta tu respiración. Haz que sienta cada latido. Acércate a mi. Regálame una de tus sonrisas. Pasa un hielo por tus labios y dame un beso. Y otro. Y otro más. Llévame de la mano contigo. Sentémonos en ese banco, junto al río. Siénteme. Siente todo lo que te quiero. Piensa que esto nunca va a acabar. Que el peatón jamás se pondrá en verde, que no cruzaremos esa acera, nos quedaremos ahí, enganchados el uno al otro, como si fueras mi vicio particular. Ese que nadie tiene. Ese con el que nadie comparto. Solo mío. El que practico cada viernes, sábado o día que te vea. Cada momento que te recuerdo. Cada instante que paso a tu lado. Cada vez que nos besamos. Cada vez que pienso en ti, cada día de la semana. Tu eres mi vicio, el que no puedo controlar porque no encuentro manera de hacerlo, del que quiero más, más, más y más.


Suerte que contra el amor existe el antídoto del tiempo, que hace curar las heridas y poco a poco ahorrar las lágrimas que antes no creías poder evitar.

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