miércoles, 7 de septiembre de 2011

Already know!

Y entonces tu me preguntastes, que qué tal estaba, y te quejastes porque ya no te hablaba con la misma frecuencia que antes. Y en ese preciso momento, una lágrima se derramó por mi mejilla izquierda.
Puede que no te hable a diario, pero te juro que no pasa un día en el que no haya pensado en ti, que no te eche de menos y que no esté deseando verte. Por suerte o por desgracia, no te diré lo que quieres oír.

No hay comentarios:

Publicar un comentario